Discurso Marta Velarde en Sesion sobre Retenciones

Sra. Velarde.- Señora presidenta: en este mes en que se celebra la declaración de la independencia nacional vengo a este recinto, centenario y testigo de tantos debates enriquecedores, a hablar como peronista republicana que soy en nombre de la institucionalidad, testimonio permanente de mi apego inclaudicable a la Constitución Nacional, por la que juré al asumir como diputada nacional, por encima de partidos, afectos y sentimientos.

Una democracia sin valores lo es sólo de nombre y carece de sentido. Una democracia sin instituciones de la República ni Constitución es sólo un remedo de democracia, que aunque sea en forma transitoria puede llegar a constituirse en el autoritarismo de la mayoría.

Por eso, con muchísimo respeto y haciéndome cargo desde el lugar de donde hablo, quiero fundar mi voto en los valores de la democracia argentina que vengo a defender: constitucionalidad, institucionalidad y eticidad.

Digo constitucionalidad porque una democracia republicana se basa en el respeto por la Constitución Nacional, que asegura la independencia de los poderes del Estado.

Nuestro gobierno, el gobierno del ex presidente Kirchner, le ha dado al país dos legados fundamentales: una Corte Suprema de Justicia independiente y un Poder Ejecutivo recuperado en su autoridad. Nosotros, los congresistas, debemos devolverle al Congreso las facultades que le son propias. Por eso no voy a votar favorablemente la ratificación de la resolución 125… (Aplausos en las bancas y en las galerías.) …en cuanto prevé alícuotas confiscatorias. Es el Congreso de la Nación el que tiene la facultad de fijar impuestos, porque no hay imposición sin representación.

Antes de pasar al segundo valor, que es la institucionalidad, quiero hacer una aclaración. No soy cofirmante de ningún proyecto: ni de la oposición ni del oficialismo disidente. Que quede bien aclarado, porque no pretendo involucrarme en ninguna cuestión interna.

Vengo a este recinto en nombre de la institucionalidad a defender la legalidad y la legitimidad de la norma.

-Aplausos y manifestaciones en las galerias.

Sra. Presidenta (Vaca Narvaja).- Por favor, hagan silencio.

Sra. Velarde.- También quiero defender la institucionalidad. No hay República democrática sin reconciliación. Como peronista republicana que soy traigo a la memoria de todos las palabras del general Perón, quien al volver del exilio nos dijo: “Vuelvo descarnado, sin odios ni rencores, a trabajar para constituir la unidad nacional.” Por eso, quiero plantear una distinción entre la legalidad y legitimidad de una norma y decir que no voy a votar la ratificación de la resolución 125, en tanto y en cuanto carece de legitimidad por no haber alcanzado los consensos necesarios que nos permitan construir en reconciliación.

Por último, quiero hablar de la eticidad y decir que tampoco hay democracia republicana sin paz social. Justamente, la paz social se podrá lograr solamente cuando tengamos verdad, justicia y derecho.

Como primero está la Patria, después el movimiento y por último los hombres, mi lealtad es hacia el pueblo de la Nación Argentina que represento por el distrito de Santiago del Estero. (Aplausos.)

- Manifestaciones en las galerías.

Sra. Velarde.- Por estas razones mi voto es por esa Argentina grande que debemos construir camino al bicentenario, tanto en el consenso como en el disenso.

- Aplausos y manifestaciones en las galerías.

“Si el Congreso ratifica el decreto, tendrá efectos jurídicos”. Diario Critica

Crititica de la Argentina -02 de Julio de 2008

“Si el Congreso ratifica el decreto, tendrá efectos jurídicos

Hay momentos en la vida de los pueblos en que los mismos generan hechos no previstos por la dirigencia ni la intelectualidad, cuyas consecuencias se perciben tiempo después. Uno de esos momentos se vivió en octubre de 1945 cuando la población de la ciudad de Buenos Aires vio el espectáculo de decenas de miles de personas, inmigrantes del interior, que comenzaron a llegar a partir de 1935 en busca de mejores condiciones de vida ante el proceso de sustitución de importaciones que originó la crisis mundial.

A partir de entonces, la política del país fue distinta y nadie pudo pensar en excluir a esos argentinos. Asistimos en estos meses a otro fenómeno parecido, esta vez en el interior profundo de la patria, donde los sectores no prebendarios de la economía nacional, los más eficientes, los que invierten, los que incorporaron ciencia y tecnología masivamente, que no saben dónde quedan los bancos suizos, reaccionaron ante una resolución ministerial que incrementaba derechos de exportación en forma inconsulta y violatoria de la Constitución.

Digo violatoria de la Constitución porque solamente el Congreso puede fijarlas, aunque el Poder Ejecutivo esté en uso de superpoderes y además tenga la facultad de dictar decretos de necesidad y urgencia, pues las facultades del Congreso son indelegables en materia tributaria. Esto sin perjuicio de aclarar que si el Congreso ratifica el decreto tendría efectos jurídicos, como lo ha señalado la jurisprudencia de la Corte.

Otro principio es que nunca se puede sacar a alguien para darle al otro. Durante mucho tiempo, el campo argentino ha sido expoliado para financiar a sectores que no son competitivos, incapaces de pagar buenos salarios y de exportar y que venden a la población artículos caros y que siempre viven de la capacidad de lobby para obtener la prebenda y las devaluaciones y originan inflación, esa retención de la que no se habla y perjudica a los trabajadores, los jubilados y los más pobres.

El gobierno del ex presidente Kirchner tiene como legados muy importantes la capacidad para recuperar poder político en cabeza del Ejecutivo y la conformación de una Corte Suprema prestigiosa e independiente. Queda una asignatura pendiente y entendemos que es el gran desafío en materia de calidad institucional: la recuperación del Congreso devolviéndole las facultades que le son propias, y eso depende de los integrantes del mismo.

Por eso, no voto a libro cerrado el proyecto sobre las retenciones. Son razones de índole institucional y por otro lado el deseo que nuestro país aproveche las energías creadoras de los productores rurales argentinos, una nueva clase media, que nos ayudará a que las enormes oportunidades que el mundo nos esta ofreciendo sean aprovechadas para bien de todos.

Resulta paradójico que en la casa de la democracia pueda hablarse de votación a “libro cerrado”. Es allí donde debe darse el debate en el libro juego de mayorías y minorías.

La reforma y el voto de la democracia. Marta Velarde

Diario La Nación- 14 de marzo de 2008

La reforma y el voto de la democracia

Por Marta Velarde, Diputada Nacional del Bloque Frente para la Victoria (Santiago del Estero)

Bien se ha dicho que 2001 significa un punto de inflexión en la política argentina. Un antes y un después de aquel mentado “que se vayan todos”. Desde entonces, la famosa, pero nunca alcanzada reforma política se ha transformado en uno de los temas más abordados mediática y políticamente. En el último año electoral, fuimos testigos de casos de apatía cívica, demoras en el escrutinio, denuncias de fraude, desaparición de boletas y clientelismo político.

Es conocido el arraigo que tienen las prácticas clientelares en nuestro país, experiencias que revelan su peor cara cuanto mayor es la marginación y la pobreza en las que viven los ciudadanos. Esta tendencia tiene el correlato de ómnibus repletos de gente llevada a votar con la boleta en los bolsillos y psicológicamente condicionada a elegir aquello que le indican.

Si bien todas estas situaciones deben ser atacadas desde varios frentes, no sería errado empezar por lo más sencillo, a la luz de la experiencia de nuestras naciones vecinas. No hace falta ser un país desarrollado para instrumentar el voto electrónico, y se ha comprobado que es un gran primer paso para resolver diversas situaciones anómalas en las contiendas electorales.

Según el Programa Voto Electrónico de la provincia de Buenos Aires, votar electrónicamente significa emitir el voto a través de computadoras y asegurar el recuento automatizado del voto. Con la expresión “voto electrónico” pueden indicarse distintas man eras de utilizar la tecnología en una contienda electoral. En este sentido, existen dos grandes métodos:

-Sistema de votación presencial: terminales que se encuentran en un centro de sufragio común (la urna electrónica y las pantallas táctiles).

-Sistema de votación remota: el votante no necesita ir al centro de votación. Puede votar por SMS, TV digital o Internet, aunque esta última tiene varios puntos desfavorables.

La primera votación remota de América latina se hizo en nuestro país, en diciembre de 2005, en Mendoza, lo que no hace más que confirmar nuestra capacidad técnica para hacer operativo el sistema que consideremos más adecuado a nuestra realidad y necesidades.

El sistema de votación presencial es el más conveniente para nuestro sistema político. Asegura la accesibilidad a un sistema electrónico de voto en un espacio público destinado a ello. La libertad del voto es más tangible, ya que se reduce la posibilidad de coacción. La ident idad del votante es realmente comprobable y la seguridad del sistema puede verse menos afectada. El voto electrónico se presenta así como una opción, cuyas bondades reconocidas son: mayor economía en recursos materiales, pero también en recursos humanos; transparencia, porque se hace casi imposible asociar el voto emitido con el votante emisor; seguridad, porque el sistema sólo funciona el día de las elecciones; agilidad, porque votar así es más rápido y también más fácil, y velocidad en el recuento de votos.

Para instituir alguno de estos sistemas en el país se requieren las siguientes medidas: nueva legislación y adecuación de las normas existentes, capacitación para las autoridades de mesa y fiscales, campañas masivas de comunicación, gradualidad en la instrumentación, adecuación de la infraestructura y, sobre todo, consenso entre las fuerzas políticas, para ratificar la validez del sistema.

Sin duda y como cualquier paso que signifique un cambio de sistem a, la adopción del voto electrónico tiene puntos complejos, pero debemos coincidir en la tesis de que resulta un buen punto de partida para mejorar la calidad de nuestra democracia y para encauzar finalmente la tan mentada reforma política.

La Diputada oficialista Marta Velarde quiere que el 6% de las retenciones se invierta en caminos y en el Ferrocarril Belgrano.

Infocampo- 07 de Abril de 2008

Una diputada oficialista quiere que el 6% de las retenciones se invierta en caminos y en el Ferrocarril Belgrano

Se trata de Marta Velarde, diputada del Frente para la Victoria por Santiago del Estero. Presentó un proyecto de ley para invertir en infraestructura parte de los recursos de los derechos de exportación generados por el sector agropecuario.

Marta Velarde, diputada del Frente para la Victoria por Santiago del Estero, presentó un proyecto de ley en la Cámara Baja en el cual solicitó que “se destinen durante cuatro años el equivalente al 3% del producido total de las retenciones agropecuarias para la reconstrucción del Ferrocarril Belgrano, por un total de obras y equipamiento por 2500 millones de pesos o su equivalente en dólares”.

El proyecto de la legisladora oficialista solicitó además destinar –también durante cuatro años – “el 3% del producido total de las retenciones agropecuarias para la consolidación de caminos de tierra y su enripiado por un total de 30.000 kilómetros a distribuir entre las provincias que producen productos afectados por las retenciones a las exportaciones agropecuarias”.

En los fundamentos de la iniciativa, Velarde –con una sinceridad tan franca como brutal– indica que “la aprobación de este proyecto de ley pondrá en marcha un verdadero plan de desarrollo en el interior productivo del país, con repercusiones positivas para todos, porque el hombre y la mujer del campo argentino reinvierten en el país, no se llevan la plata afuera como ciertos personajes del sector privado, que siempre viven de los subsidios y que hoy en sus pisos residenciales pagan la luz, el gas, residencial o de sus empresas a la mitad de precio que en nuestras provincias, y ya piden otra devaluación que disimule su falta de competitividad y que por otra parte cada vez emplean menos gente”.

“Una sensación instalada en las provincias es que la redistribución del ingreso no les llega pues los presupuestos municipales son tan magros que los productores necesitan las 4 X 4 para trasladarse de sus casas al banco que está a 9 cuadras. Se han repavimentado en estos años muchos kms. de rutas nacionales pero ya se exigen autopistas como en el caso de las ruta 34 de Rosario a Jujuy y la red de caminos secundarios que llevan a las rutas y que están intransitables cuando no llueve, y que con las lluvias llegan a estar cortados por una o más semanas. Tampoco se notan avances en la reconstrucción ferroviaria, especialmente en la red del Belgrano”, apunta la legisladora.

Velarde además señala que “el Ferrocarril Belgrano es vital en el norte argentino, tanto en el noroeste como en el Chaco y Formosa. Está conectado a los puertos del Paraguay y del Paraná desde Formosa hasta Buenos Aires y la Plata sobre el río de ese nombre. Pasa por Córdoba y enlaza con Cuyo y se conectó en mejores épocas con el Trasandino que salía de Mendoza y que sigue funcionando en la línea que sale de Salta por Socompa. Es nuestra conexión, desde principios del siglo pasado con Bolivia, aunque el ramal de San Salvador de Jujuy a la Quiaca se abandonó luego de un alud a principios de los ochenta”.

“Expertos de un conocido emporio agroindustrial situado en Jujuy dicen que sus costos de fletes son de 30 millones de dólares anuales, y según sus estudios si se convirtiera la ruta 34 en autopista bajarían a 20 millones de esa moneda, pero agregan que si se reconstruyera el sistema del ferrocarril Belgrano bajarían a la tercera parte, es decir en vez de 30 millones de dólares en fletes se pagaría 10 millones de dólares”, comenta la diputada.

La cifra estimada para la reconstrucción del ferrocarril –según Velarde– surge de los estudios oficiales y de los montos evaluados con motivo de las negociaciones con los concesionarios actuales de ese sistema de transporte.

La responsabilidad social como desafio. Marta Velarde

Diario El Cronista Comercial- 18 de Enero de 2008

La responsabilidad social como desafio

Por Marta Velarde, Diputada Nacional del Bloque Frente para la Victoria (Santiago del Estero)

Los años electorales invitan a elaborar variados balances sobre las diversas gestiones de gobierno. Sin embargo, no hay mejor balance que las elecciones democráticas de los ciudadanos, momento en el cual se premian o castigan a los diversos candidatos. Esto nos dejó el 2007: con el 45% de los votos se consagró como presidenta Cristina Fernández de Kirchner, la primera presidenta mujer elegida por el voto directo, la renovación de la mitad de la cámara de Diputados Nacionales y un tercio de la de Senadores además de la elección de 22 gobernadores y del jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

De este modo, luego de las elecciones de octubre, el oficialismo obtuvo el control de casi dos tercios en el Senado y del 60% de la Cámara de Diputados, con el apoyo de pequeños bloques aliados. Su apuesta política fue exitosa; en la cámara baja puso en juego 45 bancas y obtuvo 75, sin contar con las 24 que obtuvieron los radicales K, consolidándose también a nivel provincial con el control de 20 provincias entre oficialistas y aliados.

En los últimos cuatro años, el Frente para la Victoria se consolidó como principal fuerza política, triunfando en las elecciones presidenciales, provinciales y legislativas.

Los resultados obtenidos durante el pasado año obligan a la oposición a replantearse su papel en miras de obtener mejores resultados a futuro. Actualmente presentan una posición atomizada, sin poder de presión en el parlamento nacional y con un pequeño poder subnacional. El sistema republicano de gobierno necesita de una oposición seria y responsable, que aplaque su volatilidad y disfuncionalidad, que surja como alternativa y árbitro del poder central.

La clara victoria del partido oficialista a nivel nacional, y en la mayoría de los distritos provinciales, se puede atribuir a los logros alcanzados durante los últimos cuatro años de gobierno debido, fundamentalmente a la recuperación del poder político luego de su cesión, en parte, al poder económico en la gestión Menem y su descomposición que nos llevó a la anarquía en el gobierno de Fernando de la Rúa, al crecimiento sostenido del PBI a un ritmo del 8,8% anual (BCRA, 2007) y una baja en la tasa del desempleo que ronda, hoy por hoy, el 8.5% del total de la población económicamente activa (BCRA, 2007).

Otro logro a destacar de los últimos años fue la reducción significativa de los niveles de pobreza e indigencia. De este modo, el país recuperó los niveles previos al deterioro económico de 1999-2001.

Analizando estos datos, entre otros, podemos afirmar que Néstor Kirchner se encontró al asumir su gobierno, con la responsabilidad del Estado como un fuerte desafío en un país devaluado, desintegrado y desarticulado económica, social y políticamente hablando. Sin olvidar el contexto del mentado apotegma que se vayan todos.

El tiempo que viene nos plantea un fuerte desafío a los ciudadanos, sintetizado en la llamada responsabilidad social de lo que dio cuenta nuestra Presidenta en su discurso de asunción Frente a la Asamblea Legislativa ‘También creo que la sociedad es parte importante. No se puede cambiar un país únicamente con un buen gobierno en sus tres poderes. Para cambiar un país hace falta un buen gobierno y una buena sociedad, donde cada uno de los ciudadanos sepa que todos los días cuando toma decisiones, está también construyendo el modelo de sociedad en la que quiere vivir’.

El escenario que recibió el ex presidente Kirchner es diametralmente distinto al que le dejo a la Presidenta Fernández de Kirchner, ese país devaluado económicamente ya no existe. El año que empieza y la gestión que lo inicia, junto a todos los argentinos, debemos seguir trabajando para fortalecer nuestra economía, comprometernos a disminuir la desintegración social para llegar a convertirnos en un país integrado socialmente y a fortalecer cada vez más las instituciones para que aquella desarticulación política, antes referida, tome poco a poco el camino de articulación.