Buscar Petróleo
Propongo que la Provincia de Santiago del Estero se lance a la búsqueda de petróleo y gas; esto significa simplemente que convoque al capital privado nacional y extranjero, como a la empresa de energía del Estado Nacional Enarsa, mediante la licitación pública para explorar nuestro amplio territorio. Esta propuesta tiende a recibir inversiones fuertes que vigorizaran la economía provincial y darán oportunidades a profesionales, técnicos y operarios calificados de nuestro medio, pues en la exploración para encontrar hidrocarburos, se requieren inversiones muy importantes y se pagan salarios cuyo monto es inalcanzable en la provincia , beneficios que se multiplican en caso de éxito, al que se agregan las posibles regalías a percibir por la provincia modificando su matriz fiscal.
La Constitución Nacional de 1853 reconoció los derechos provinciales e incluso, según la interpretación de Joaquín V. González fijada en el Código de Minería por el redactado, los derechos sobre el subsuelo del propietario de la tierra. Fue así que se hicieran algunas experiencias como la de Tomás Sánchez de Bustamante en Jujuy, ant4es de la sanción del Código en 1868 y la Compañía Mendocina de Petróleo en 1888 que construyó el primer oleoducto y la primera destilería del país, aunque los fletes ferroviarios ahogaron esa iniciativa de capitales locales de esa provincia.
Pero en general el criterio era que según fuera de jurisdicción federal, los territorios nacionales donde se formaron las nuevas provincias o provincial en los casos de las provincias históricas, les competían respectivamente la autoridad para adjudicar en concesión áreas en sus jurisdicciones.
Cuando buscando agua potable en Comodoro Rivadavia el 12 de diciembre de 1907, sale del pozo el primer chorro de petróleo patagónico a la noche el presidente Figueroa Alcorta firma un decreto declarando reserva fiscal los terrenos adyacentes en un amplio perímetro y al poco tiempo se crea una Dirección nacional que es el antecedente de YPF.
El debate se amplía entre quienes sostienen la interpretación de la Constitución favorable a la jurisdicción de acuerdo a quien la ejerce en el lugar a los que hablan de nacionalización del petróleo, que muchos han interpretado como participación exclusiva del Estado Nacional en todos los aspectos de la exploración, explotación, industrialización y comercialización de los productos y otros en lo que es: el despojo a las provincias de sus recursos naturales.
Este tema pudo ser objeto de debate en 1930, aunque el Congreso en los meses anteriores al golpe de Estado no funcionaba por falta de quórum pues el oficialismo, que contaba con mayoría propia no quería que funcionara la Cámara de Diputados para que la oposición no tuviera un escenario para sus brillantes parlamentarios.
La nacionalización de los hidrocarburos se concretó en 1958 por iniciativa del presidente Arturo Frondizi a cambio de reconocer el pago de regalías a las provincias pues a pesar del mito en torno a ella las grandes compañías siempre prefirieron el control por el Estado central para tener un solo interlocutor. Con la nacionalización, Frondizi, pudo hacer su política de introducir capital privado en la industria petrolera iniciativa que ya había tomado el general Perón en 1953, con más audacia, para terminar con un nacionalismo de medios que perjudicaba y atrasaba al país dejando el petróleo en el subsuelo por falta de capital para extraerlo y obligando a utilizar divisas escasas en la importación.
En la reforma de la Constitución Nacional en 1994, cuya Convención tuve el honor de integrar representando al pueblo de Santiago del Estero, se resolvió el tema, reconociendo en el artículo 124 la jurisdicción de las provincias sobre sus recursos naturales.
A partir de la reforma se han producido muchas inversiones en el sector minero, sobre todo en las provincias andinas, al punto que hoy puede decirse que somos un país minero como lo preveían muchos dirigentes, sobre todo del interior, en las primeras décadas del siglo XIX. En cuanto a los hidrocarburos hubo una etapa de indiferencia hasta que las bajas de las regalías por la disminución de la producción por la falta de exploración a partir de 1995 se han hecho sentir en las finanzas provinciales.
Ahora en Río Negro, en Neuquén, Salta, Mendoza, Santa Cruz tanto el gobierno nacional como los provinciales han reanudado la política de explorar el territorio. Se trata de provincias petroleras, pero sino se explora no podemos saber si los somos o no y para explorar se requieren inversiones que beneficiaran a las provincias, se encuentren los hidrocarburos o no. Noticias recientes el interés del gobierno de la Provincia de Córdoba de convocar al capital internacional y nacional a explorar en esa jurisdicción.
Durante la presidencia de Arturo Frondizi, siendo gobernador en Santiago del Estero Don Eduardo Miguel, se exploraron algunas áreas sin resultado. Esto casi medio siglo después no significa nada, pues los cambios tecnológicos han transformado las operaciones de exploración con equipos que perforan a profundidades entonces inalcanzables. Si está claro que si no se explora no se encuentra.
En la adjudicación de cuatro áreas en la Provincia de Mendoza, capitales nacionales, provinciales y también del exterior han comprometido inversiones superiores a los cuatrocientos millones de dólares. Cifras parecidas se ofrecen en Salta y Río Negro. Vale la pena el intento, podemos tener éxito y avanzar en otra cultura de trabajo que destierre el contratito, el plan y la locación de servicios ( de mano de obra) por parte del estado como único horizonte para nuestro pueblo.
Ahora el Congreso Nacional al aprobar las reformas a la ley de Hidrocarburos a consolidado el marco legal para que las provincias impulsen la búsqueda y explotación de los yacimientos que se encuentren. Además en las provincias que ya son petroleras, se transfieren las concesiones y contratos actuales a las jurisdicciones provinciales. Esto es un aporte del gobierno del Presidente Kirchner al federalismo argentino de notables consecuencias, al asegurar la posibilidad de obtener parte de la renta petrolera, a los pueblos del interior.
El gobierno de nuestra provincia ha decidido integrar la empresa Enarsa, es un paso muy importante que entiendo debe ser acompañado por la decisión de convocar ya a las empresas petroleras a explorar nuevamente nuestro territorio.
Si el éxito corona el programa de exploración descubriendo yacimientos explotables se obtendrán múltiples beneficios, en dinamismo de la economía, empleos bien remunerados, e ingresos fiscales crecientes para la provincia, baste destacar que por cada millón de metros cúbicos las regalías ascienden a cien millones de pesos de ingresos adicionales.
En una provincia donde el 90% de su presupuesto viene de fondos federales no es poca cosa mejorar la participación de los ingresos locales en la financiación de su gasto. En tal sentido habría que destinar esos recursos, en el caso que se concreten, a un fondo de infraestructura hídrica que permita triplicar la superficie irrigada por nuestros ríos para expandir e integrar un complejo agroalimenticio capaz de proveer al mundo su producción y más valor agregado en la provincia, asegurar el agua potable a todo habitante generando una disminución fuerte de las enfermedades y la mortalidad infantil y un programa vial que facilite la comunicación entre las regiones de la provincias para la circulación de las personas y sus producciones y su acceso a los grandes mercados internos e internacionales.
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