Crititica de la Argentina -02 de Julio de 2008
“Si el Congreso ratifica el decreto, tendrá efectos jurídicos”
Hay momentos en la vida de los pueblos en que los mismos generan hechos no previstos por la dirigencia ni la intelectualidad, cuyas consecuencias se perciben tiempo después. Uno de esos momentos se vivió en octubre de 1945 cuando la población de la ciudad de Buenos Aires vio el espectáculo de decenas de miles de personas, inmigrantes del interior, que comenzaron a llegar a partir de 1935 en busca de mejores condiciones de vida ante el proceso de sustitución de importaciones que originó la crisis mundial.
A partir de entonces, la política del país fue distinta y nadie pudo pensar en excluir a esos argentinos. Asistimos en estos meses a otro fenómeno parecido, esta vez en el interior profundo de la patria, donde los sectores no prebendarios de la economía nacional, los más eficientes, los que invierten, los que incorporaron ciencia y tecnología masivamente, que no saben dónde quedan los bancos suizos, reaccionaron ante una resolución ministerial que incrementaba derechos de exportación en forma inconsulta y violatoria de la Constitución.
Digo violatoria de la Constitución porque solamente el Congreso puede fijarlas, aunque el Poder Ejecutivo esté en uso de superpoderes y además tenga la facultad de dictar decretos de necesidad y urgencia, pues las facultades del Congreso son indelegables en materia tributaria. Esto sin perjuicio de aclarar que si el Congreso ratifica el decreto tendría efectos jurídicos, como lo ha señalado la jurisprudencia de la Corte.
Otro principio es que nunca se puede sacar a alguien para darle al otro. Durante mucho tiempo, el campo argentino ha sido expoliado para financiar a sectores que no son competitivos, incapaces de pagar buenos salarios y de exportar y que venden a la población artículos caros y que siempre viven de la capacidad de lobby para obtener la prebenda y las devaluaciones y originan inflación, esa retención de la que no se habla y perjudica a los trabajadores, los jubilados y los más pobres.
El gobierno del ex presidente Kirchner tiene como legados muy importantes la capacidad para recuperar poder político en cabeza del Ejecutivo y la conformación de una Corte Suprema prestigiosa e independiente. Queda una asignatura pendiente y entendemos que es el gran desafío en materia de calidad institucional: la recuperación del Congreso devolviéndole las facultades que le son propias, y eso depende de los integrantes del mismo.
Por eso, no voto a libro cerrado el proyecto sobre las retenciones. Son razones de índole institucional y por otro lado el deseo que nuestro país aproveche las energías creadoras de los productores rurales argentinos, una nueva clase media, que nos ayudará a que las enormes oportunidades que el mundo nos esta ofreciendo sean aprovechadas para bien de todos.
Resulta paradójico que en la casa de la democracia pueda hablarse de votación a “libro cerrado”. Es allí donde debe darse el debate en el libro juego de mayorías y minorías.
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